Corría el año 720 en Gijón, cuando una guapísima goda, llamada Adosinda, paseaba por la playa de San Lorenzo con los pies descalzos, iba acompañada de su hermano Pelayo y de un amigo de este, llamado Pedro que estaba pasando una temporada en casa de los dos hermanos. A Pedro la chica le gustaba bastante y a Pelayo no le hubiese importado emparentar con el amigo cántabro.
Munuza, gobernador moro de un territorio próximo a Gijón
Pero aprovechando el luminoso día, Munuza, el gobernador moro de Gijón, decidió darse un paseo también por la misma playa, para que su caballo se acostumbrara a levantar las patas. De repente, vio aquella preciosidad de mujer con su pelo al viento y sus tobillos al aire; la vio, la miró y se olvidó del caballo, de las olas y de la playa. Semanas más tarde y por las buenas o por las malas, la hizo esposa suya.
Y ahí empezó todo el follón. Resulta que el hermano de la chica, Pelayo, se cogió un cabreo monumental y harto del musulmán abusón se echó al monte. Con la ayuda de los godos de las mejores familias de Asturias, los astur celtas salvajes de las montañas y algunos romanos descontentos, formó un pequeño ejército que se enfrentó a las huestes de Munuza en Covadonga, infringiéndoles una seria derrota. Empezaba España….
Pelayo tuvo dos hijos: Favila y Ermesinda. Al primero, que llegó a reinar, se lo comió un oso. A ella la casaron con Alfonso que era hijo de aquel amigo cántabro de Pelayo (que por cierto era Duque y también había estado muy cabreado por no haberse podido casar con Adosinda). Alfonso y Ermesinda, reinaron también y establecieron la capital en Cangas de Onís, muy cerca de Covadonga.
Siempre en guerra contra los moros, aquel reino se iba extendiendo. Años más tarde, Aurelio, sobrino de Alfonso y Hermesinda, y nieto por tanto del duque de Cantabria, llegaría a ocupar el trono de Asturias, ensanchando, algo más, el territorio por el valle del Nalón y estableciendo su sede y residencia en lo que hoy se conoce como San Martín del rey Aurelio (tierra de los Lantero y capital entonces de la incipiente de España)
Aquella gente, nuestros ancestros, vivió durante décadas en lucha y negociación permanente con los árabes, lo que condicionó su carácter, sus características físicas y su forma de vida. Las últimas incursiones árabes en el norte fueron hacia el año 900, o sea que estuvieron en guerra efectiva, todas las primaveras, durante 180 años. Se acostumbraron a vivir en cuevas, a dormir al sereno y a esconderse en el monte con sus ganados, cada vez que llegaban los moros. Encima de San Martin del Rey Aurelio está el Mayau Solis, donde estoy seguro que se escondieron mil veces. Estaba a 500 m de altitud, en el bosque y con vistas panorámicas de todos los alrededores del Valle del Nalón. Mayada o Mayau es una pradera que está en lo alto de una montaña y donde pasta el ganado. En vuestra visita a Lantero podéis subir hasta allí y contemplareis la belleza de nuestro valle, si os abstraéis un poco de las horribles construcciones que lo adornan.
Posteriormente las batallas se desplazaron hacia el Duero y, con la capital en León, nuestros antepasados asturianos empezaron a vivir tranquilos. La guerra contra los musulmanes duró como sabéis 600 años más, pero nuestro valle estaba lejos de las luchas fronterizas que se situaban cada vez más al sur. ¿Que harían nuestro antepasados?. Pues supongo que unos trabajarían la tierra, otros construirían, otros guerrearían y otros cuidarían del ganado. ¿Que comerían? Pues cerdo porque no se lo robaban los musulmanes, Salmones porque el rio estaba lleno de ellos y fabada. O sea lo mismo que vamos a comer nosotros en la Lanterada.
Realmente no sabemos lo que hicieron nuestros antepasados hasta el año 1800, pero está claro que aquellos primeros pobladores de nuestro valle se casaron entre ellos y se mezclaron, de tal modo que si nos hacemos un análisis de sangre y se estudia nuestro ADN, tendremos rastros genéticos de los Celtas, de los Romanos y de los Godos.
Creo que los Bernaldo de Quirós se dedicaron a hacer la guerra con los reyes de turno y de ahí su hidalguía.
Bernaldo de Quirós, ricos asturianos
Lo mismo hay que pensar de los Bayón. Los Fernandez-Nespral, sin embargo, eran poseedores de tierras; descubrirían en ellas carbón y se dedicaron a la minería. ¿Y los Lantero? Yo creo que empezarían como leñadores y carpinteros, por eso vivían en Lantero que en aquellos entonces era donde empezaba el monte y el bosque. Su negocio iba creciendo porque las construcciones y sobre todo las minas de carbón, llevaban mucha madera (ver en el Museo de La Minería la galería subterránea). El Matrimonio entre María Fdez-Nespral y Aquilino Lantero era lógico, venían de dos mundos que se entrelazaban que se necesitaban, el del carbón y el de la madera.
A partir de este matrimonio ya conocemos nuestra historia…..
(Novelada por alguien que no quiso dar el nombre)


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